
Desde pequeña he sido siempre una gran amante del buen comer. Todas las anécdotas de cuando aprendía a comer eran siempre sobre el buen paladar.
Al mismo tiempo, coincidió que mis padres siempre daban mucha importancia a la buena mesa y a la cultura gastronómica. En mi casa siempre se ha comido muy bien y además nos llevaban a restaurantes muy buenos y peculiares. Por otro lado, mi padre era un gran cazador con posibilidades de viajar por todo el mundo, y siempre que podía me llevaba con él.
Y así, de una manera paulatina, me fui educando el paladar.
A mí me encanta comer y me gusta comer bien, de manera que cuando me casé empecé a espabilarme en la cocina y entre las recetas de mi madre, las enciclopedias del buen comer que entonces estaban de moda y algún que otro invento mío, las cosas me empezaron a salir bien. Y está claro que cuando algo te sale bien y los amigos te alaban te motivas probando y ensayando recetas nuevas. De ahí que la afición se haya convertido en mi trabajo y profesión.
Además debido a que en mi casa tanto de soltera como de casada, siempre ha venido mucha gente a comer, he desarrollado un especial don para recibir y sobretodo para dar estilo a los platos.
Al mismo tiempo y debido a mi gran curiosidad por la cocina he asistido a numerosos cursos de cocina en prestigiosas escuelas en todo el mundo en el que me ha tocado rodar.
desde muy joven he tenido el vicio de recopilar recetas de cocina que aparecen en multitud de revistas, las cuales conservo en un gran archivo, y el día que no puedo dormir me dedico a ordenarlas como si de un hobby se tratara.
Simplemente explicar que, mis 3 años en Shangai (china) y mis 2 años en Logroño, me han aportado un conocimiento sobre la cocina oriental y a amar el vino no sólo en el paladar sino culturalmente.
Igual que cambian las culturas culinarias debido a la ajetreada vida que llevamos la manera de cocinar va cambiando y evolucionando.
Y la evolución nos está llevando a la necesidad de cocinar rápido y sano; y para ello, y por casualidades de la vida y gracias a los grandes amigos que tengo, conecté con País Aguilar el cual ha puesto en mis manos el escribir los 3 primeros libros de Cocina Express.
AR- ¿Para cocinar bien es necesario tener un don? y ¿una cultura gastronómica?
Si se tiene una mezcla de lógica, valentía y sobretodo un gusto especial, ya se tiene ese don. Aunque yo diría que, generalmente, a los que nos gusta la cocina tenemos una sensibilidad especial y adquirimos la cultura gastronómica por sí sola ya sea leyendo o mirando las cartas de los restaurantes de arriba abajo y así poco a poco se adquiere el conocimiento de la cocina que, a mi modo de ver, es la cultura gastronómica.
AR- ¿Eres de las que creen que tiene que gustarte cocinar para lograr buenos platos?
Sí, porque en el empeño está el éxito. Y actualmente se tiene infinidad de información gastronómica para ello. Además cuando a uno le gusta comer prueba nuevas fórmulas y logra que los platos le salgan bien.
AR- ¿Es la imaginación un ingrediente indispensable en los fogones?
No es básico pero desde luego ayuda mucho. Siempre se puede improvisar cuando en algún momento falla algún ingrediente y es muy divertido hacer pruebas; pero incluso sin imaginación y sin demasiada afición siguiendo una receta al pie de la letra las cosas también salen bien.
AR- ¿Se puede lograr un plato suculento en poco tiempo?
Sí, sobretodo en estos momentos en los que se puede tener a mano todo tipo de ingredientes tanto frescos, elaborados y originales.
Existen montones de recetas fáciles y rápidas, es cuestión de dar con el libro adecuado; en ello es en lo que más empeño he puesto.
AR- ¿qué le recomendarías a una mujer que no le gusta la cocina y tiene que preparar comida para todos los días?
Que tenga los ojos bien abiertos, que ponga un mínimo de interés en enterarse de las novedades y sobretodo que no se amargue y lo tome con paciencia.
También le aconsejaría comprar uno de mis libros, que siga la receta paso a paso y que mire los apartados en los que compongo menús, porque está claro que comer hay que comer cada día.
AR- ¿Realmente se puede comer sano sin renunciar al sabor?
Claro que sí, se puede comer de todo, variado, fresco y por lo tanto sano y no tiene por qué no tener sabor.
AR- ¿Qué es lo más idóneo para la Cocina Express: congelados, latas o frescos?
Yo aconsejaría combinar las 3 cosas. Aunque esencialmente recomiendo los productos frescos. Posteriormente aconsejo las latas ya que actualmente todos los productos se enlatan con una tecnología punta sin perder ninguna vitamina y sin contener conservantes. Además está preguntando a Mamacris que ha escrito un libro del éxito de la cocina con latas de la editorial País Aguilar colección Cocina Express.
No tengo nada en contra de los congelados pero es mucho más cómodo irse de un lado a otro con una lata que con una bolsita de congelados.
AR- ¿Se puede tener una despensa variada con un presupuesto bajo?
Se puede y, generalmente se tiene en la despensa lo que yo llamo fondo de armario de cocina a base de productos no muy caros, variados, buenos y necesarios; no necesariamente hay que llenar la despensa o nevera con caviar, trufas y foie. (El aroma de la trufa se puede dar con unas gotas de aceite a la trufa).
AR- ¿Recomiendas hacer batidos o zumos con fruta congelada?
Si, ¿por qué no? si el congelado es bueno la fruta conserva su sabor y sus propiedades. Existen en el mercado frutas que permiten ser congeladas de las que no podemos disponer durante todo el año. Además cuando la fruta se enlata o congela se hace en el momento óptimo de su madurez; quizá pierda algo de sabor pero en cambio gana en color.